En este capítulo, se requiere comenzar con definiciones básicas sobre las políticas públicas. En términos sugeridos por Wayner Parsons (2007), las políticas públicas se refieren a problemas identificados, de valor social común no privado, a la forma de analizarlos y, finalmente, a las direcciones que se toman para las respectivas soluciones(p. 31). Inicialmente, las políticas públicas se concebían como una responsabilidad del Estado para garantizar el bienestar social en el largo plazo (Bazúa y Valenti, 1993). Posteriormente, las políticas públicas empezaron a direccionarse como un diálogo entre sociedad y Estado, desde una postura integral, sobre la base de los aportes de Edgar Morin y la teoría de la complejidad, aspecto que implica otra concepción y gestión en la temática (Esteves, 2005).

En referencia directa a políticas públicas en América Latina, constituye un aporte el realizado por Claudia Jacinto (2008), para quien los jóvenes de América Latina tienen dificultades a ingresar al campo laboral debido a que sus países actúan con políticas de inestabilidad. “Examina las orientaciones de las políticas de apoyo a la inserción laboral de los jóvenes en América Latina, en particular aquellas que conciernen a la capacitación laboral orientada al empleo formal” (p. 49). Obviamente el fenómeno contempló años de ejercicio político y económico desde perspectivas neoliberales, que provocaron en América Latina cambios constantes, ubicando al Estado dentro de un rol secundario en muchas de las decisiones de los países. “Se comparan los modelos de intervención de las políticas de apoyo a la inserción en los años noventa y en los años dos mil, examinando cuánto han cambiado los modelos de intervención, qué ha permanecido en el diseño de los programas y qué nuevas tendencias se identifican.”(ibíd. 49)

Si se acopla lo mencionado por los autores recientemente citados a las iniciativas de estados del arte sobre trabajo y políticas públicas, los aportes realizados tanto en Colombia como en Argentina son de utilidad para el caso de Ecuador. En Colombia, las políticas públicas son un tema que surge desde 1985, en relación con la Reforma Constitucional, pero es en la década de los noventa que cobra protagonismo. Obviamente, que la problemática está atravesada por la violencia; no obstante, se destaca que una de los causales es también el alto grado de marginalidad que viven los jóvenes colombianos, cuya sobrevivencia se desarrolla por debajo de las líneas de pobreza (Serrano, Bejarano, Caicedo, Hoyos y Quintero, 2004). En cuanto a Argentina, el contexto sobre políticas públicas, en términos de educación, trabajo y empleo, se relaciona más con la inclusión y exclusión que la sociedad fomenta, además de contarse con una clara carencia de políticas públicas en relación con los jóvenes (Chaves, 2009). En otro producto sobre políticas públicas en Argentina, se exponen aspectos válidos no solamente para el ámbito trabajo, así se menciona que éstas parten más de las expectativas de adultos sobre los jóvenes, que las voces de los jóvenes se reducen a ámbitos discursivos, que la discontinuidad en los procesos de gestión provocan nuevas formas de exclusión a los jóvenes, entre las prioritarias (Guemureman y Fridman, 2009).

Para Coraggio, se tiene que tener claro que lo público no reduce al Estado, sino que implica también lo social; es decir, lo público responde a la interacción entre Estado y sociedad. Entonces se debe diseñar y aplicar políticas públicas no para los jóvenes, sino desde y con ellos. Es común que desde el Estado se realicen convocatorias y propuestas que tornan a los actores como funcionales a lo que desde el ejercicio institucional se considera, impidiendo una lógica auténticamente democrática. Así también, considera que las políticas deben articular adecuadamente los cortos y largos plazos. Una experiencia que destaca es como los jóvenes se empiezan a interesar por la reflexión académica sobre la economía, el trabajo y la universidad. ¿Qué economía se estudia y qué economía debe estudiarse?

Cuando decimos público, no es so estatal. Primero no pensar políticas públicas para los jóvenes, sino con los jóvenes, ya que ahí van a estar unos tecnócratas pensando que necesitan los jóvenes, vamos a darles capacitación, así la cantidad de errores que se cometen es espantoso. Hay que trabajar con los jóvenes, y pensar y ver para qué lado proponen agarrar. Tal vez con la dosis de realismo que tienen desde el Estado ver que recursos hay, que recursos no hay. Para mí esa es la clave, pensar con los jóvenes, hay que convocarlos con credibilidad, o tienen que auto convocarse y ellos convocar al sector publico. Me imagino una cosa de co- construcción de políticas, más que seamos astutos, porque además es irresoluble solo con políticas públicas de corto plazo. Tenemos el problema que los gobiernos son muy cortoplacistas, y que ven a los jóvenes como votantes muchas veces. Esto tiene que ser cultural. Sería bueno lo que tu decías que los jóvenes, las jóvenes del movimiento feminista, los jóvenes campesinos, migrantes, ecologistas -en el ecologismo hay mucha juventud metida-, muy críticos del sistema que está destruyendo la naturaleza, los jóvenes son muy sensibles a eso. Me parece que ahí hay un trabajo muy grande y político. Depende cómo se plantee el problema para dar solución. Me parece que tienen que ser los mismos jóvenes con la sociedad por su puesto. A los adultos no hay que tirarlos como a esa novela de “La Guerra del Chancho” donde los adultos no pueden salir a las calle de los viejos porque sobraban. Los adultos pueden saber mucho, puede haber un encuentro de generaciones., También el problema es quién convoca, quién crea el espacio público para discutir todo esto. En general, los gobiernos son temerosos de convocatorias abiertas. Quieren convocar controlando. Esta es una dificultad, hay falta de democracia. Es muy difícil que los jóvenes se expresen cuando no hay democracia. Esto puede ser rebeliones… bueno un lugar importante para ver qué pasa es la universidad, ¿qué pasa con la juventud universitaria? Recién ahora en mi país se está habiendo movimientos estudiantiles que critican la manera en cómo les enseñan la economía. Pero tendría que haberse empezado con esto hace 20 años. Pero empieza a darse. El cambio, en la universidad no va a venir desde los viejos profesores, va a venir desde los jóvenes estudiantes, porque ellos son los que van a sufrir las consecuencias de la educación que están recibiendo., Todavía prima en la cosa mercantil de qué carrera elijo, salgo lo más rápido de la universidad, no me involucro en la política para tener un ingreso. Esto es comprensible ¿no? Pero entonces se debilita y queda en manos de profesionales la política universitaria. ¿Cómo hacer que la juventud se involucre? Empiezan a aparecer momentos, espacios públicos. Ahora hay una reunión en la provincia de Córdova Argentina para discutir esto, qué economía estamos estudiando. Podemos hablar de juventud estudiantil, juventudes sindicales. Los movimientos estudiantiles que eran muy importantes eran de la escuela secundaria, como que desaparecieron, pero miren ahora en Chile, los estudiantes diciendo “hay que cambiar”, y están aliados con sus padres, diciendo “hay que cambiar el sistema educativo”. Y eso viene de la juventud, son puros jóvenes y no los organizó nadie. Se ve que hay pasta, hay posibilidad. (J. Coraggio, entrevista personal, 26 de julio de 2012)

 

Para el caso de Ecuador, se inicia nuevamente con el aporte de Carlos Paladines, pese a que su trabajo se centra con mayor profundidad en lo educativo. Paladines destaca la necesidad de considerar al mundo del trabajo como una realidad socialy cultural, en consecuencia, el estudiante debe contar con la oportunidad de conocerlo para reflexionar y actuar en relación a este aspecto de la vida (Paladines, 1991). Esta perspectiva sociocultural, tres décadas después, es mayormente profundizado por Coraggio, para quien las intervenciones sobre trabajo y juventud deben sostenerse en la diversidad cultural y natural que caracteriza nuestras realidades. Al respecto, enfatiza que la Constitución de 2008 aporta con elementos muy claros sobre la problemática.

 

Hay diversos ecosistemas, culturas, hay que articularlo, no uniformarlo, hay una pluralidad de formas económicas, la misma constitución de ustedes reconoce a la comunidad como una forma económica. En la ley de economía solidaria, con todas las limitaciones que se tiene se reconoce a la comunidad, aceptando sus formas de gobierno, como una unidad económica a la cual puede dirigirse la ley, se reconoce la economía doméstica como parte de la economía, que eso implica las comunidades, la familia, se reconoce las cooperativas la empresa privada, la empresa pública. Es decir está reconociendo una pluralidad de fondo. La economía social hace dos décadas y todavía hoy los cooperativistas dicen “economía social son las cooperativas” y ustedes ven la ley de economía social y solidaria, está concentrada en las cooperativas. No terminaron de admitir y pensar en las otras formas, que son todavía difíciles. (Ibíd.)

 

Retomando a Carlos Paladines, la solución para el ingreso de los jóvenes al mercado de trabajo o de los problemas de su desempleo, requiere de un marco de transformaciones políticas y económicas generales: políticas globales de empleo y políticas correctivas de la segmentación del mercado de trabajo, sin faltar propuestas de largo plazo e incluso utópicas. (Paladines, 1991). En las sociedades actuales no es el Estado el único y ni, en veces, el principal agente educativo, existen otros actores como la opinión pública, los partidos políticos, asociaciones barriales, y otras instituciones que juegan un papel importante en la tarea de reformar o afianzar el sistema educativo. En los últimos años, tanto en Ecuador como en América Latina, ha comenzado a tomar cuerpo la necesidad de vincular la educación con el trabajo: novedades bibliográficas sobre educación y trabajo, boletines informativos sobre actividades u experiencias en esta área, seminarios latinoamericanos, publicaciones e investigaciones y una red latinoamericana patrocinada por el Centro Internacional de Investigación para el desarrollo CIID. Se han comenzado a generar un conjunto de alternativas para enfrentar el problema y aumentar la cobertura del sistema educativo regular, formación profesional y capacitación informal en su servicio a los requerimientos de trabajo y empleo de los jóvenes y especialmente a los grupos marginalizados (Ibid.26).

 

Carlos Paladines concibe, para relacionar adecuadamente al trabajo con la juventud, la oportunidad de poner en marcha unidades de producción con nuevos elementos, que combine las necesidades productivas con la formación y la educación y que permita una adecuada articulación entre teoría y práctica. Así también, se plantea posibilidades para ampliar la oferta actual de educación y capacitación a través de modalidades a distancia y virtual, ya que los costos de éstas son más reducidos e incluso podrían utilizarse nuevas metodologías y también enseñanza masiva por medio de televisión, video y por internet (Op.Cit.11). En cuanto a propuestas más específicas, este autor concibe que los cursos de capacitación deberían hacerse antes, durante y después de la enseñanza regular, tanto para los propios estudiantes como para jóvenes del barrio interesados en prepararse para el mercado de trabajo. Como segundo nivel los colegios técnicos podrían aprovechar su infraestructura física y sobretodo la docente para atender ciertos tipos de necesidades de capacitación de la población (Ibid.16). Se debería, a su vez, comenzar, por tanto configurando un sistema integral de educación tecnológica, sobre la base de un modelo global que interrelacione y diferencian los diversos elementos del sistema educativo, pero que además logre vincularse, con el medio social, con los sectores productivos, públicos y privados, con las necesidades de los usuarios y las comunidades (Ibid.17).

 

De acuerdo a Paladines (1991), la gran necesidad nacional es el incremento de la producción por vías de la industrialización, la extracción minera, el aprovechamiento de los recursos agrícolas, marítimos y pecuarios y el mejoramiento de los servicios. Todo ello requiere el concurso de ingentes fuerzas provenientes del Estado y sectores privados. A este gran desafío puede coadyuvar la educación técnica, en cuanto no solo formadora de recursos humanos, sino, capacitadora en procesos de transferencia tecnológica, enrolamiento en tareas de producción, generación de empleo y capacitación de grupos marginalizados (p. 22). Es necesario que la economía nacional se oriente al pleno empleo, además se debe alterar las pautas de consumo y producción, como también, la desigual distribución del ingreso y la concentración del poder. (Ibíd. 24)

 

Para entonces, Paladines ya planteaba diversas instancias de formación y capacitación. Consideraba como aporte a la capacitación informal o popular, ya que abre a los sectores populares la posibilidad de adquirir el dominio tecnológico como saber práctico, un mecanismo que les educaría para la vida. Esta capacitación debe abarcar una dimensión ocupacional, una dimensión social y una laboral (p.17).

 

Otra de las propuestas de Paladines, se centra en la creación de una unidad o departamento para las labores relacionadas con la educación en el trabajo y el trabajo en la educación, sea esta dependiente de la dirección nacional de Educación o del Ministerio del Trabajo. (Ibid.21). Paralelamente, sugiere revisar los planes y programas vigentes en los institutos de Formación docente, concretar una política permanente de capacitación y elaborar perfiles ocupacionales propios del servicio docente (Ibid.22).

 

Dentro de un contexto posterior, es importante destacar lo que matiza Mauricio León (2006) sobre el “derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido o aceptado, y tomaran medidas adecuadas para garantizar este derecho.”[1] (p.158). No obstante, Vásconez y Trujillo (2004) enfatizan que el futuro digno dependerá de la inserción laboral de los jóvenes, ya que esto determinará la calidad de vida de las nuevas generaciones. El proceso se lo debe concretar a través de la preparación del aparato productivo en relación con la generación de empleos de calidad, que contribuyan en el mejoramiento de la vida de la población en su conjunto:

 

De la proporción de jóvenes que logren insertarse adecuadamente dentro del mercado laboral dependerá la calidad de vida que puedan tener las futuras generaciones, para esto se tiene que preparar al aparato productivo, crear empleos de calidad y con retornos significativos que permitan empezar a mejorar las condiciones de vida toda la población (p.14).

 

Evidentemente, lo recientemente mencionado no se concretará, según León Martínez (2006), sin el reto de crear puestos de trabajo decente y productivo para los jóvenes, propósito que requerirá de políticas y programas con participación del sector público y del privado (p.98). En referencia a este específico tema de políticas públicas, Vásconez y Trujillo advierten sobre el peligro de incrementarse el nivel de precarización del mercado laboral en países como Ecuador, donde cada año “el 85% de las nuevas fuentes de trabajo que se crean están dentro del sector informal” (Op.Cit. 4) Frente a esta problemática, la institucionalización de políticas públicas se torna algo ineludible para la sociedad y el Estado.

 

La creación de políticas públicas, encaminadas a promover el empleo juvenil son un imperativo continental que demanda del compromiso de los gobiernos para generar planes y programas acordes con las necesidades puntuales de los y las jóvenes, todo esto acompañado por la visión particular que los empresarios, las universidades y la sociedad puedan tener y aportar para mejorar la educación, la capacitación y el crédito (Ibíd. 8).

 

Nuevamente, Betty Espinosa, durante la entrevista, contribuye en el análisis de las políticas. En primer lugar considera que éstas no pueden obviar lo que los y las jóvenes esperan sobre la problemática del empleo, sus preferencias, no necesariamente lo que el mercado laboral les ofrece. Así también el análisis no puede ignorar la diversidad cultural no solamente en la conformación étnica, sino en las ofertas universitarias en pos de articularse al mundo laboral; las disciplinas, en esa perspectiva, también se diversifican. En consecuencia, el trabajo no puede analizarse tampoco fuera de las diversidades culturales.

 

Me parece que los jóvenes no es que estén preocupados por tener un trabajo formal, más bien creo que inicialmente tienen una preferencia por trabajos creativos, por trabajos no necesariamente en el sector forma, trabajos en asociaciones, en ONG, en la Cruz Roja, o sea bueno todo esos trabajos voluntarios de ayudas, a veces ni siquiera pagados, o sea que son trabajos no necesariamente reconocidos ni pagados entonces eso es lo que yo había visto y por eso me interesó esa entrada más pluralista del tema del trabajo y no coger las estadísticas porque bueno si uno está en Europa ahí bueno hay de hecho una situación mucho más homogéneo y un tipo de trabajo que es un poco menos diverso que aquí La última pregunta Betty, sería qué insumos se deben toar en cuenta para la implementación de políticas públicas sobre el tema de trabajo y juventud? En nuestro país hay que tomar en cuenta justamente esta diversidad, hay que tomar en cuenta que no puede haber una sola política porque de hecho la producción misma es bastante diversa, entonces son puede ser una sola perspectiva que se ofrece a los jóvenes, por ejemplo la universidad no necesariamente es sola esa una poción o sea hay que tomar en cuenta esa diversidad de trayectorias laborales, de intereses y también de necesidades del país porque no es que el sector productivo y el mercado del trabajo no es tan amplio como para demandar un solo tipo de formación o demandar por ejemplo jóvenes que han terminado la universidad. Entonces yo creo que las políticas tienen que tratar de conocer más a fondo esas realidades súper diversas y pluralistas y tener también unas respuestas así diversas, es bueno reconocer esa pluralidad y partir de la pluralidad también para hacer las políticas. No es que todos los jóvenes quisieran ir a la universidad y luego conseguir un trabajo asalariado, los indígenas tienen otro tipo de vida, otro tipo de intereses, entonces creo que si debe haber como un abanico de opciones amplio para que puedan elegir algo que corresponda más a su modo de vida, a sus preferencias que no son solo individuales sino colectivas, sociales, a demandas sociales de grupos, de grupos étnicos por ejemplo. (Op.Cit)

 

 

En una parte final del trabajo de Betty Espinosa y Ana Estévez (2006) sobre las expectativas de jóvenes en Quito, las autoras proponen alternativas para implementar políticas e iniciativas específicas. En relación a las políticas se plantea incentivar los vínculos entre el mundo del trabajo y el sistema educativo, introducir incitaciones para generación de empleo juvenil, apoyar las iniciativas productivas de los y las jóvenes, ofertar dispositivos para la capacitación complementaria y continua de los y las jóvenes y contribuir en una mejor toma de decisiones de los y las jóvenes respecto a su formación y al trabajo. En cuanto a iniciativas, privilegian la continuidad de los y las jóvenes en el sistema educativo, la elevación de la calidad de la educación, principalmente la de índole pública, y una más eficaz relación entre la educación y el mercado laboral. En esta perspectiva, las autoras aclaran que los sistemas educativos no deben reducirse al servicio de la economía, sino que deben propiciar el desarrollo de las potencialidades humanas, por ende, el conocimiento que caracteriza al mundo contemporáneo y que afecta a los sistemas educativos, deben diseñarse e implementarse dentro de horizontes de mayor integralidad y responsabilidad (p.119).

 

Dentro de una tónica específica, para una mayor vinculación entre el mercado laboral y la educación, las autoras destacan la necesidad de promocionar programas de pasantías y prácticas en la formación universitaria. En esa perspectiva invitan a una alianza entre universidades y gobiernos locales para manejar fondos de subasta, con el propósito de alentar un mayor acercamiento entre colegios y universidades al mundo del trabajo. (Ibid.123).

 

En cuanto a alternativas o políticas, en el caso de la investigación con jóvenes en Guayaquil, no se lo aborda en la misma magnitud que en Quito. Chávez y Bernal (2006), se limitan a mencionar propuestas de los y las jóvenes respecto al rol del gobierno para impulsa acciones de protección a la juventud en referencia directa con el acceso al empleo, así también, destacan la necesidad de estructurar programas para combatir la corrupción. (p.143)

 

En esta específica parte, es oportuno referirse a un estudio realizado por Berenice Cordero, a través del análisis de un documento que permita conocer, de manera aproximada, las asignaciones presupuestarias del Gobierno Central, orientadas a programas de generación de empleo juvenil digno, desarrollo económico territorial e inclusión económica en doce cantones de las provincias de Azuay, Loja y el Oro. No obstante, que el trabajo se enmarca en una delimitación regional, Interesa tomar las importantes sugerencias que el texto plantea, que si bien se delimitan al territorio más específico, sirven como insumos para políticas públicas y propuestas.

 

Se sugiere profundizar en el apoyo a las políticas y programas que ya están en funcionamiento por parte del gobierno central; sin embargo, no se contempla el trabajo de organizaciones independientes al Estado, con las que se podría llegar a alianzas para lograr mejores resultados en los procesos de aplicación de las políticas y concreción de los programas.

 

En el trabajo de consultoría de Cordero (2011), si bien se desprende que el apoyo Gubernamental al Empleo Juvenil se enmarca fundamentalmente, en la “Transferencia Tecnológica a Sectores de Mayor Potencial” y “Apoyo al Sector productivo mediante Acciones que Mejoren el Ambiente Empresarial”, la política gubernamental debe direccionar sus aportes para en “Desarrollo de Capacidades para el Mejoramiento de Habilidades y Destrezas” y “Creación de Oportunidades para Acceso al Empleo”. De esta forma se lograría un desarrollo íntegro, horizontal y complementario de todos sus componentes, propiciando de esta forma un entorno óptimo, que incida y fomente el empleo juvenil digno (p.37). Así también, la política gubernamental debe compensar sus asignaciones a componentes como: “Desarrollo de Capacidades para el Mejoramiento de Habilidades y Destrezas” y “Creación de Oportunidades para Acceso al Empleo”. Un desarrollo en integralidad y sobre la base de la complementariedad de los componentes descritos anteriormente, creará un entorno favorable para al empleo digno de la juventud (Ibíd. 63).[2]

 


[1]Pacto Internacional de derecho económico, sociales y culturales de 1966

[2]Las propuestas son específicas para la zona territorial de las provincias de Azuay, Loja y el Oro. 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar